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sábado, 13 de junio de 2009

Sólo los japoneses...?!

Hace aproximadamente un par de años un misterioso benefactor había estado dejando sobres con 10.000 yenes, unos US$100 en los baños de hombres de las reparticiones públicas.
En el sobre, con una hermosa caligrafía, aparecía el mensaje: “Esto es para contribuir a su superación personal. No lo use mal”.
El tema trascendió porque, en una clara muestra de honestidad, los japoneses que encontraron los sobres los devolvieron a la policía, sin entender demasiado un mensaje tan inusual, pensando que era un caso trivial de propiedad extraviada.
Así la policía pudo averiguar que los misteriosos sobres habían aparecido en los baños de 18 de las 47 prefecturas de Japón, desde Hokkaido en el norte hasta Okinawa en el sur.
Según la prensa local, la policía ha recibido de sorprendidos japoneses unos 400 sobres, equivalentes a un total de US$40.000.
Son sobres tradicionales, con una caligrafía que es dibujo, y que plantea una gran interrogante: ¿quién está dejando estos sobres y por qué?
Teorías no faltan. Desde que es una protesta elíptica contra la corrupción en el Estado, y por eso aparecen en baños públicos, hasta que es una manera de poner a prueba la honestidad de los japoneses.
Algunos han hecho notar que el mensaje tiene un inconfundible aroma budista.
A esa exhortación a usar el dinero para la superación personal, el sobre añade otra recomendación: “Sólo hagan buenos actos, no piensen en el mal”.
Y usa un termino, Ho-sha, que atribuye el sobre a una “retribución a la ayuda recibida”.
Bajo la ley japonesa, el dueño de un objeto perdido tiene seis meses para reclamarlo. Si no lo hace, el objeto pertenece a quien lo encontró.
En este caso, es de esperar que usen los 10.000 yenes para hacer el bien y no el mal, para el noble Ho-sha, o la retribución de la ayuda recibida a lo largo de la vida.

Me pregunto cuántos de nosotros hubiéramos sido honestos como los japoneses? Tal vez muchos, tratándose de una suma no muy grande o apetecible, pero y si hubieran sido no US$100 sino US$10000, seguiríamos siendo honrados? Lamentablemente debo confesar que los peruanos no lo serían, aquí predomina la cultura del criollo, es decir tratar de sacar el mayor provecho aún a costas de los demás, mintiendo, robando o traicionando. Hay una total carencia de valores que me avergüenza reconocer, pero es mi país y lo quiero, y es mi mayor deseo que algún día las cosas cambien.
Debo admitir que hubo una época (mi adolescencia) donde todo lo nacional me parecía feo, y me encantaba todo lo americano, la música, ropa, los chicos (rubios y bronceados, jejeje), etc. Pero estando ya en la universidad aprendí a querer, a valorar mi país, mi cultura y todo lo que de ella hemos heredado. Espero que los peruanos, y toda latinoamérica en general, podamos aprender de otras culturas y empezar a recalibrar nuestra escala de valores para que todos unidos luchemos por tener un mejor futuro en todo sentido respetándonos entre nosotros y cuidando de nuestro medio ambiente, cuidando nuestros recursos y por ende... nuestro planeta.

domingo, 31 de mayo de 2009

Velorio

Dos velorios en dos semanas!! Me estaba preguntando cómo son los velorios en otros lugares? No es un tema muy agradable lo sé, pero he ido más a velorios de la colectividad nikkei (descendientes de japoneses) que de los peruanos y siempre he tenido esa curiosidad, un poco bizarra tal vez, pero curiosidad al fin. No sé cómo son los velorios en el mismo Japón porque ningún miembro de mi familia ha asistido a uno allá y tampoco sé cómo son en Suecia, Argentina o Alemania, jeje. Aquí en el Perú los nikkei han hecho como una fusión del catolicismo y el shintoismo. Por ejemplo en el velatorio a los pies del ataud se pone una mesa con un mantel blanco, una foto del difunto, una tablita roja con el nombre del fallecido escrito en japonés, dos floreros blancos con flores blancas y amarillas, algo de comida y frutas, un recipiente con cenizas que es para colocar el incienzo que cada uno debe de prender antes de acercarse a dar el pésame a los familiares, dos velas que son para alumbrar el camino del alma del difunto, té y una caja forrada de blanco a modo de alcancía. Entonces cuando uno llega al velorio se acerca a la mesa a prender un incienso y hacerle una reverencia ante la foto de la persona fallecida, luego depositan un sobre blanco y una franja negra (señal de luto) que contiene dinero, en el sobre deben de poner sus nombres para que los deudos sepan quién le está dejando el "sobre", a mayor cercanía con el fallecido y la familia mayor es la cantidad de dinero. Luego se da el pésame a los deudos y se les acompaña el tiempo que se estime conveniente. Después se repartes café y galletitas. Antes sólo podían ir al cementerio acompañando el féretro los varones, las mujeres se quedaban es la casa limpiándola con agua salada para que se vayan los espíritus (o el espíritu) y preparándola para recibir de regreso a los varones que habían ido al cementerio con una comida. Cuando los varones regresaban lo primero que debían hacer es lavarse las manos con agua salada para purificarse digámoslo así. Dicen que en los velorios en Japón, en la entrada, se acostumbra a "bañar" ligeramente con sal a los visitantes para purificarlos.
Me imagino que deben de estar intrigados con eso de los sobres, bueno tengo entendido que esa costumbre se originó con la llegada de los primeros inmigrantes, y fue establecida como una manera de ayudarse económicamente entre todos, ya que estaban solos en un país extraño y sin saber muy bien el idioma. Pero la familia que recibe "sobre" debe de llevar una relación de quiénes les han dado y qué cantidad, para poder retribuírselo en la siguiente ocasión, sería algo así como un préstamo pero sin fecha exacta de devolución.
Los nikkei acostumbran a entregar ese "sobre" en cada ocasión importante (nacimientos, matrimonios, enfermedades, velorios, misas de difuntos, aniversarios, cumpleaños, bautismos, etc)