domingo, 30 de agosto de 2009

Un lugar muy especial!

Hace unos días uno de mis mejores amigos me mandó un mail con fotos del colegio donde estudiamos, son fotos que corresponden al año 1966, cuando éramos niños, jajaja. Bueno no salgo en ninguna de ellas, pero fue lindo verlas y recordar toda esa época. El colegio donde él y yo estudiamos ya no es el mismo, era un lugar realmente maravilloso, an las afueras de la ciudad, con un clima bendecido por Dios, un clima seco y con sol casi todo el año. Por el mismo hecho de estar fuera de la ciudad, el aire que respirabamos era puro, no había smog. De niños salíamos con la profesora a dar un paseo por los alrededores y con frecuencia podíamos ver pasar un pequeños rebaño de ovejas, o ver pastando a alguna vaca o algún caballo, toda una joya!! Realmente considero que hemos sido muy pero muy afortunados de haber podido estar en aquel colegio. Ahora en cambio está rodeado de viviendas, y ya no tienen muchas áreas verdes.
Uno pasa la mayor parte de la vida en el colegio, y en nuestro caso era aún más ya que las clases empezaban a las 8:45 am y terminaban a las 4:00 pm, ya podrán imaginarse los grandes lazos de amistad que se fueron formando con tantas horas compartidas. En ese lugar aprendí todo lo que sé, desde cómo comportarse en una mesa, cómo usar la servilleta, cómo se colocan los cubiertos, todas materias escolares, y a valorar la amistad. Fué allí donde me enamoré por primera vez, donde tuve mi primer enamorado. Fue donde hice mi primera comunión y después la confirmación y recuerdo que soñaba con casarme en la Capilla del colegio... jajaja
Era un lugar donde uno podía sentirse en armonía con la naturaleza, allí pude conocer la verdadera obra de Dios, pude apreciar la majestuosidad del eucalipto que se erguía en los jardines y parecía que llegaba a rozar el cielo, la riqueza de las plantas, la sinuosidad con que nadaban los pecesitos de colores por entre los nenúfares de la pecera, cómo los caracoles llevan a cuestas su caparazón, la belleza indiscutible de las mariposas, el dulce cantar de las aves y hasta el sonido que hacen las palomas, que hasta el día de hoy es algo que me relaja y me transmite mucha paz. Cada vez que necesito relajarme y abstraerme de todo el stress, pienso en aquellos jardines con el sol filtrándose por entre las ramas de los árboles, el ruido que hacían los eucaliptos al mecerse con el viento y por supuesto escuchar a los pajaritos y a las palomas.
Por supuesto las artes plásticas no podían estar excluídas, aprendía a amar la música clásica, fui parte de la Orquesta Orff tocando la flauta dulce, durante casi todos mis años escolares, pero por alguna razón que desconozco nunca fui convocada para participar en alguna obra de teatro :( En las misas cantábamos piezas de misa de Schubert. Todo lo referente al arte siempre fue de lo más selecto, aunque en aquella época muchas veces no lo valorábamos, al ver el resultado final, nos sentimos ampliamente orgullosos de todo lo que allí recibimos, ya que nos hizo especiales, nos hizo personas cultas.
A finales de año se celebraba (para mí) la mejor fiesta de todo el año, la Clausura de las clases y la Fiesta de Navidad, se hacía como a las 6 de la tarde y duraba más o menos un par de horas, donde el coro y la orquesta interpretaban canciones de navidad, había una obra de teatro que nos dejaba un mensaje, premiación a los mejores alumnos y mejor de la noche era cuando se apagaban las luces del auditorio y mientras cantábamos una canción que se llamaba Mil luces en el Arbolito, iban encendiendo las velitas que iluminaban el árbol de navidad, era un verdadero árbol, un pino natural!! No esos de plástico que se venden en todas partes! Era un espectáculo realmente hermoso el arbolito iluminado por muchas velitas y con reflejos de hilos plateados, debajo del árbol estaba el Nacimiento. Cómo me gustaría poder transmitirles lo que en esos momentos se sentía, perdónenme por no poder hacerlo con mis palabras. :(
Una vez una persona muy especial para mí, dijo que él veía el colegio como un mundo aparte dentro de esta selva de cemento que es la ciudad, que nosotros vivíamos allí alejados de todo lo malo, de todo lo feo, porque allí todos éramos hermanos, todos iguales, todos con alguna discapacidad no siempre la misma, pero discapacidad al fin. Lo más valioso que podría destacar de todo lo que aprendí y viví allí, es el compañerismo, la solidaridad que existía entre todos, nos ayudábamos unos a otros por ejemplo los que podían caminar ayudaban a los que estaban en silla de ruedas, los que tenian brazos y manos a los que no los tenían, etc. Aprendimos a reirnos de nosotros mismos en lugar de lamentarnos por no poder hacer ciertas cosas. Aprendimos a ser perseverantes a no dejarnos vencer por las caídas, sino todo lo contrario, aprendimos a levantarnos una y mil veces si fuera necesario para no quedarnos tendidos en el piso. Aprendimos a valorar cada pequeño paso que dábamos, a valorar lo que con tanto esfuerzo se lograba conseguir. Puedo decir sin temor a equivocarme que las mejores enseñanzas fueron éstas lecciones de vida y de lucha, de amor y respeto por nuestros semejantes. En una ocasión U me dijo que cada vez que le hablaba de mi colegio lo hacía con mucha alegría ;)
Se preguntarán cómo se llama este colegio? Pues La Alegría en el Señor, muy significativo el nombre no?
Hablarles de cómo era la arquitectura del colegio merece un post aparte, no quiero cargarles ni aburrirles por hoy.
Aquí les muestro las fotos:

La Srta. Rosemarie, fundadora y directora del colegio

(2005) Con la Srta. Rosemarie en donde antes del terremoto del '74 se encontraba el comedor, y ahora es una terraza.

Vista del colegio desde la calle, se puede apreciar la rampa que conducía al comedor en el 2º piso, el comedor con esas grandes ventanas y el campanario que nos indicaba el inicio y el final de cada clase.

Actual puerta de ingreso al colegio

Todos los alumnos en el comedor

En la clase de gimnasia

Un salón de clase

Quiero también compartir con ustedes lo que alguna vez saliera publicado en una revista, un reportaje que habrían hecho al colegio:
"Fue en 1954 que, una maestra de origen germano, Rosemarie Stemmler, fundara "La Alegría en el Señor", la primera y única escuela para niños discapacitados con inteligencia normal que existía por aquel entonces. Centros semejantes funcionan en Alemania, Estados Unidos y en algunos otros países.
Este Instituto proporciona además rehabilitación física, de acuerdo con las indicaciones médicas, contando con tratamiento fisioterapéutico, hidroterapia en piscina temperada, gimnasia especial colectiva, terapista de lenguaje y psicología.
Estos servicios se dan en los casos de menores con secuela de polio, de accidentes, malformaciones congénitas, miopáticos y otros.
Son ya muchos los niños que han salido del colegio "La Alegría en el Señor", después de haber sido pupilos allí durante varios años algunos, o sólo pocos meses otros. Pero todos ellos recordarán siempre con fervor que gracias a los cuidados recibidos en esa admirable institución es que pudieron restituirse a la vida, en ciertos casos como cualquier persona sin discapacidad.
La señorita Rosemarie Stemmler no contaba con los recursos, para la realización del proyecto, fue por eso que solicitó la ayuda del entonces Rector de la Universidad Católica, Monseñor Fidel Tubino, quien la animó a seguir adelante. Con una carta que él le dio, pudo la joven maestra llegar hasta algunas personas pudientes. La ayuda no se demoró. Cuando Rosemarie tuvo en sus manos los primeros seis mil soles mandó a hacer los muebles y se puso a buscar un local para el futuro colegio. Encontró una pequeña casa en la calle Mendiburu, en Miraflores, que consideró suficiente para comenzar...
El 15 de mayo de 1954, el nuevo colegio "La Alegría en el Señor", nombre que escogió aludiendo a su misión, abrió las puertas a sus dos primeros alumnos. Al año siguiente, el número aumentó considerablemente y tuvieron que trasladarse a un chalecito en la calle Trípoli, de donde pasaron definitivamente al moderno local donde funciona hasta la fecha, en la Molina.
Yendo por el camino de La Molina, y pasando unos 500 metros la Universidad Agraria, se alza un hermoso edificio de dos plantas, rodeado de alegres jardines y que tiene al centro un patio encantador. Es el nuevo local del colegio "La Alegría en el Señor", por el que tanto ha luchado su fundadora, Rosemarie Stemmler. "Es el mayor de mis anhelos que se ha realizado" afirma ella.
El local posee, en un principio, un área de 6,000 metros cuadrados, la mitad de la cual ha sido comprada con donaciones. Dispone de gimnasio, amplios salones de clase, auditorio, etc. La primera planta ha sido construida con el generoso concurso del Club de Leones de Lima, en un gesto que honra a esta institución de servicio. La parte alta se terminó con la ayuda de la congregación religiosa alemana "Bischöfliches Hilfswerk Misereor", que donó 210,000 marcos --casi un millón de soles-- para la obra.
La piscina que se ha construido y que servirá para que los niños efectúen sus prácticas dentro del programa de rehabilitación, fue generosamente obsequiada por el prominente hombre de negocios Mauricio Hochschild, ya fallecido, habiendo también cooperado para esta obra el Patronato de Rehabilitación.
En 1974, un terremoto trajo abajo la pared frontal del segundo piso, de lo que fuera el comedor, había caído sobre el patio de fisioterapia, por suerte era época de vacaciones y por ende no había niños, de lo contrario hubiera sido una verdadera tragedia.
El Colegio hoy cuenta con una extensión de casi 8 mil m2, en una zona residencial del distrito de La Molina, sus áreas verdes, dan desde el momento que uno ingresa una sensación de paz y de inmensa esperanza que no desaparecen en el tiempo en que uno se encuentra adentro. La sensación se incrementa conforme uno va conociendo a cada uno de los alumnos, de todas las edades, estrato social, raza y sexo. Allí todos son iguales y tienen en común... una discapacidad."

5 comentarios:

G dijo...

me encantaron las fotos!
que pena que ya no hay muchos colegios asi, antes la vida era mas tranquila y muy interesante la historia del cole,

un abrazo

Roze Meisje dijo...

AHHHHh los recuerdos del cole Betty! me llenas de nostalgia!
Saludos para tí!!!!!!!!!!

Betty dijo...

G: En verdad es una pena, los colegios de ahora con las justas tienen un patio donde los niños pueden salir a corretear, pero de jardines nada!
Te mando un abrazote! :l:
Roze: Imagino que también tendrás muchos buenos recuerdos de tus años de colegiala no? :h:
Cariños

Amiguita dijo...

Que lindo post Betty y que linda escuela en la que tuviste la bendicion de educarte y madurar. El nombre lo dice todo "La Alegria en el Senor" que bien puesto, los ninos son angelitos que Dios manda a esta tierra, ya cuando crecemos nos hechamos a perder todos....jeje. se nos caen las alitas. Pero en fin me dio mucho gusto leer algo de tu pasado, ahora entiendo porque eres tan especial. Que Dios te bendiga grandemente y tu animo siga subiendo. Carinos

Betty dijo...

Me encantó eso de que se nos caen las alitas al crecer jajaja :h: Sabes? Parte del himno del colegio dice "No más lamentos la alegría es nuestra, nuestra fortaleza La Alegría en el Señoñr", precioso no? y con mucho significado :h:
Gracias por tus palabras y sí el colegio fue una bendición para todos los que tuvimos la oportunidad de estudiar allí.
Cariños y bendiciones para ti también Amiguita :l:

:a: :b: :c: :d: :e: :f: :g: :h: :i: :j: :k: :l: :m: :n:

Publicar un comentario